Un horizonte federal y democrático: la propuesta socialista

kilian_OPINION

En los actuales momentos de escalada de tensión por la convocatoria de un referéndum para la secesión de Cataluña por parte de la Generalitat y por la pésima gestión de la pluralidad de nuestro país que el Gobierno de Mariano Rajoy lleva haciendo desde el inicio de su mandato, se hace necesario que el máximo de voces desde la izquierda, desde el socialismo, nos manifestemos a favor de la convivencia y la democracia. Frente a las pulsiones rupturistas de nacionalismos exacerbados de un signo y otro, es fundamental preservar lo logrado en los años de democracia recuperada en España, y avanzar hacia la consecución de mayores y mejores niveles de calidad y sentido democrático del Estado y la sociedad en que vivimos.

Los y las socialistas fuimos fundamentales en la construcción del Estado de las Autonomías que se forjó en la Transición, con sus luces y sombras. Desde entonces, los caminos de autogobierno y democracia que esto abrió, han sido transitados por nuestra sociedad -que ha evolucionado y avanzado-, y nosotros con ella. El Estado de las Autonomías se ha desarrollado, y ha permitido ver con sus logros y sus limitaciones, la posibilidad y conveniencia de avanzar hacia un Estado Federal para España. El debate sobre esta cuestión, en el que la corriente Izquierda Socialista -de la que formo parte- ha sido parte activa, ha estado vivo y activo en el PSOE y la opción por el federalismo se ha convertido finalmente en la posición oficial del partido. Esto es algo que valoro como un avance fundamental en el socialismo español y opino que deberíamos profundizar en esta línea como bien está realizando nuestra dirección con la propuesta de reforma constitucional hacia un nuevo modelo territorial.

Pacto federal para una sociedad plural y democrática

La propuesta socialista no es un medio camino entre nacionalismo centralista y nacionalismo separatista. No es un mero reparto de competencias administrativas. La propuesta socialista por el federalismo parte de una concepción de pacto democrático entre iguales, a todos los niveles. El mismo que genera el contrato social y ciudadano para el día a día de un sistema democrático, se extendería hacia las entidades federadas. Así, tendríamos la constitución de un ámbito político de construcción y ampliación de soberanías compartidas, por parte de los miembros de ese pacto.

Frente al asalto recentralizador y autoritario del PP, ultraconservador a todas luces, debemos reivindicar, recuperar, y poner en valor la idea de “Nación de Naciones”, y no olvidar el legado de diálogo que alrededor de esta concepción dejaron los compañeros Zapatero y Maragall en momentos que fueron claves para el desarrollo hacia la actual situación. Esta visión está fuera de nacionalismos exclusivistas y excluyentes. Fundamentada en la idea de nación como comunidad de ciudadanos/as libres e iguales que pactan el marco de convivencia y desarrollo para todos, permite aunar la diversidad y la cohesión de realidades culturales, históricas e identitarias complejas y ricas. La concepción del PSOE de federalismo es el de un proyecto cooperativo y pluralista, donde en el concepto político de “pueblo español” como sujeto de soberanía política constitucional confluyen de forma poliédrica más identidades y sentimientos nacionales. Los pueblos nunca son conjuntos estancos, cerrados y exclusivistas. En este sentido, la idea de pacto entre iguales, de construcción conjunta de soberanías compartidas, crea ese espacio de integración de las diversas concepciones y sentimientos de las nacionalidades históricas de nuestro territorio, y de puesta a disposición de la ciudadanía que forma esos pueblos los espacios de poder político, decisión y protagonismo, más allá de un ámbito geográfico determinado.

Más democracia de abajo a arriba: participación y transparencia para la soberanía popular

Para entender la profundidad de la propuesta socialista de federalismo, debemos hablar también del ámbito municipal como primera línea de democracia y de la mejora de la democracia participativa. Estamos hablando pues, de la base de la soberanía y autodeterminación popular y nacional: son ámbitos, herramientas y espacios de participación y control político mucho más directo para la ciudadanía. Esto nos conduce a uno de los pilares fundamentales de la propuesta: la mejora de la calidad de la democracia y el avance hacia un Estado participativo que ofrezca todo el cauce posible a la soberanía e implicación de su ciudadanía. Esta es, en nuestra concepción, la vía real de autodeterminación de los pueblos que forman España, más allá de las ideas de Estado-Nación burgués identitario y contrapuesto a otras identidades. Esta autodeterminación se construye con múltiples propuestas, como la ampliación de herramientas de democracia participativa, de consulta ciudadana y de control ciudadano, la transparencia en la gestión tanto de los procesos participativos como de los ámbitos representativos, así como con la mejora y avance de la autonomía y capacidad de acción de los municipios, tan lesionada por el gobierno del PP. Las herramientas como el referéndum ,para los ámbitos y cuestiones que sean pertinentes o se desee plantear, son por supuesto fundamentales. Sin embargo, para su ejercicio como herramientas por la democracia -y no para la confrontación y ruptura-, deben pactarse, establecerse dentro de un nuevo contrato social y marco común aceptado por las diversas sensibilidades; esto es fundamental para la convivencia y respeto entre mayorías y minorías de opinión, que como demuestra la Historia, son variables y cambiantes.

Los gobiernos democráticos, en sus respectivos ámbitos, no deben precipitar decisiones que afecten a la mayoría de la población sin haber estudiado previamente todas las posibles opciones, informando a la ciudadanía con transparencia y facilitando su participación en las decisiones políticas que se planteen, una vez planteado el referéndum por sus cauces pertinentes con la debida transparencia y legalidad pertinente. Esto no se da en la situación actual, con un gobierno conservador en la Generalitat que plantea un referéndum rupturista sin condiciones de limpieza ni transparencia ni arreglo a ley debidos, y con un gobierno de la derecha extrema del PP que se muestra totalmente incapaz de encauzar la situación hacia el diálogo y a la integración de sensibilidades e identidades. Ambos se niegan a la vía de la reforma constitucional por el federalismo y la mejora de la democracia, porque rompe su estrategia de la tensión y amplía los campos de decisión y participación política mucho más allá de sus visiones excluyentes, quedando en evidencia su retórica de nacionalismos enfrentados.

Pueblo, mayoría social, clase trabajadora

Considero necesario ampliar la reflexión hacia un ámbito mucho más situado en la base social de nuestra realidad. Los socialistas tenemos nuestras raíces en el pensamiento marxista, que no olvidamos quienes formamos parte de la corriente Izquierda Socialista. Es, para nosotros, la herramienta crítica fundamental y no dogmática que nos permite analizar la realidad desde un punto de vista materialista para poder plantear soluciones y propuestas políticas acordes a los intereses de las mayorías sociales que representamos. Pese a que en España conviven muy diversas y ricas identidades y nacionalidades históricas, la clase trabajadora española es una unidad en todo el territorio, pues posee las mismas características generales, luchas sociales y dinámicas de clase y vivencias frente a la explotación y el mundo del trabajo. Esto se da por los procesos históricos de formación de esta clase obrera durante el siglo XIX y XX, que se producen en el ámbito unitario de la España de la revolución liberal y la construcción del Estado-Nación burgués, y con la revolución industrial, la unidad de mercado, la reforma agraria y los éxodos rurales. Además no podemos olvidar los retos, desafíos y realidades de nuestra sociedad globalizada, en el ámbito de la Unión Europea y a nivel general. Por lo tanto, no debemos caer en una especie de “nacionalismo español” de cortas miras: como socialistas somos también internacionalistas desde el momento en que se comprende que el capitalismo -y sus abusos y contradicciones que enfrentamos-, es global y globalizador por naturaleza y de origen.

La Constitución habla del “pueblo español” como sujeto único de la soberanía nacional, pero desde una posición socialista, y progresista en general, consideramos siempre este concepto desde una visión plural y polifacética. Es un pueblo y diversos pueblos a la vez, pero al final, atravesando el territorio y sus realidades de uno a otro lado, una misma clase trabajadora que, con toda su complejidad, forma mayorías sociales. No hablamos de una caricatura de la clase trabajadora como si de un icono de mediados del siglo XX se tratara, sino de toda la mayoría social que depende de vender su fuerza de trabajo, en los sectores que sea y con las cualificaciones y condiciones que sea, para disponer de los medios de su existencia. Este es nuestro sujeto de soberanía, de política y proyecto real como socialistas.

Hay ejemplos y contraejemplos históricos de cómo se han tratado cuestiones de este tipo desde el pensamiento socialista. Karl Marx consideraba beneficiosa para la causa del movimiento obrero la independencia de Irlanda, en aquel momento bajo dominio colonial británico, pues en estas condiciones, la burguesía británica que desarrollaba una realidad de explotación colonial sobre Irlanda se habría visto debilitada, fortaleciéndose las posiciones del movimiento obrero tanto en Irlanda como en Gran Bretaña. Pero en nuestra situación Cataluña no es una colonia, y la clase trabajadora tanto en este territorio como en el resto del territorio español forma una unidad; los problemas y retos que se enfrentan son los mismos bajo el gobierno de Rajoy y bajo el de Puigdemont, representantes de burguesías corruptas y de ideales ultraconservadores. Así pues romper, mediante la secesión de un territorio, los ámbitos conjuntos de decisión, poder y participación política donde puede ejercerse la fuerza de millones de ciudadanos/as – a través del voto y la acción política-, sólo debilitaría a las clases trabajadoras y mayorías sociales de progreso frente a estas burguesías, idénticas igualmente en un lugar y otro, por mucho que puedan tener enfrentamientos.

Reconstruir puentes y diálogo para una solución de progreso

Nos vemos ante los retos de superación de las injusticias del capitalismo, de construcción de una sociedad y estado más democráticos. Esto implica la lucha por una mayor justicia social y más derechos y libertades, y un pacto territorial para una sociedad plural, ubicando estas luchas y objetivos en su realidad europea y global. Las mayorías de progreso de unos territorios y de otros debemos afrontarlos conjuntamente, con unidad, convivencia y respeto democrático entre quienes se saben y reconocen diversos y plurales. Por esto, valoro que los y las socialistas debemos insistir en llamar a todas las fuerzas políticas progresistas de Cataluña y del resto de territorios de España a reconstruir los puentes para el diálogo y las soluciones democráticas. La propuesta del PSOE para la reforma constitucional y la construcción de una España Federal y más democrática, está encima de la mesa como garantía y promesa de futuro.

Anuncis